En un ambiente de calma y recogimiento, hemos dedicado unos minutos a rezarle, a contarle nuestros deseos y a pedirle que nos ayude cuando a veces nos portamos “regular”. También le hemos ofrecido a nuestras familias para que las cuide y las proteja con ese abrazo de padre que tanto reconforta y da seguridad.
Todo este momento tan especial ha estado acompañado por la marcha “Esperanza de María”, que ha llenado la Capilla de emoción y dulzura, ayudándonos a vivirlo con el corazón abierto.
Ha sido una experiencia sencilla pero muy significativa, en la que nuestros pequeños han demostrado que también saben sentir, agradecer y confiar.
Seguimos caminando juntos en este mes dedicado a San José 💙

















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